Los que vivimos en el Pirineo, vemos la Sierra de Guara como una serie de elevaciones al Sur y que en ocasiones nos complica la ruta de carretera en especial el Puerto de Monrepós cuando queremos dirigirnos a Huesca o Zaragoza en días de nevada.
Para los que viven en la zona de Huesca capital y su entorno, o viajan al Pirineo desde Zaragoza, la Sierra de Guara se presenta como una serie de lomas de perfiles relativamente suaves y que cierran la visión del Pirineo hasta que no se alcanza el paso del Puerto de Monrepós.
No conocemos la Sierra de Guara. Hasta que no nos adentremos en ella no seremos conscientes del enorme valor que tiene y los secretos que guarda a la espera de que los descubramos.
La suavidad de su silueta desde lejos se transforma en cuanto entramos en ella en enormes barrancos, algunos kilométricos, gorjas, estrechos, paredones verticales y formaciones con un complejo equilibrio. No nos olvidaremos de sus muestras de pinturas rupestres que reconocen que sus cuevas y abrigos fueron utilizados ya en la prehistoria.
También es una Sierra Santuario, pues numerosas ermitas y cenobios situados en lo más recónditos de los barrancos se erigieron tiempo atrás y hoy podemos visitar.
Hace unos días nos acercamos un grupo de amigos del Club Pirineista Mayencos al Pico Matapaños.
Modesta cima de 1.534 m., pero que nos hizo recordar la dureza de esta Sierra.
sábado, 16 de febrero de 2019
martes, 12 de febrero de 2019
Peña Oroel invernal
Fecha: Febrero de 2.019
No repito los datos de ascensión de esta cumbre tan visitada y que he publicado en otras ocasiones.
Sólo recordar que desde el aparcamiento del Parador de Oroel tendremos unos 600 metros de desnivel y que en 1h.15m. a 1h.30m. alcanzaremos la cruz.
Día magnífico tras nevadas y ruta por la tradicional, fácil y conocida senda a la Cruz.
Peña Oroel desde la carretera de acceso al aparcamiento.
En el aparcamiento del Parador. Día soleado aunque fresco.
Podemos acercarnos a la zona trasera del mismo y fotografiar el amanecer pirenaico. La zona del Aspe.
La de Collarada.
Bien pertrechados vamos hacia la cruz. Dejamos a nuestra izquierda la zona de juegos.
Y tras cruzar la carretera de acceso, nos encaminamos por el conocido sendero de Oroel.
Pisadas del día anterior, pero nieve en todo el recorrido.
Agradable tránsito por conocidas revueltas e imaginando el panorama desde la cumbre.
Ultimo tramo tras la curva 33 que nos llevará al collado de las neveras.
Bisaurín entre las ramas.
Me acerco a visitar los pozos de nieve que quedan a la izquierda del sendero y que extrañamente no tenían huellas de paso.
Unas decenas de metros más y alcanzo el collado con su poste señalizador. Me cruzo con un colega que ya viene en descenso.
La llegada al collado tras una hora de ascensión por el bosque, nos abre el panorama a todo el Pirineo. Vale la pena detenerse.
Podemos elegir ahora entre la ruta ordinaria por los llanos de la izquierda o por la cresta de la derecha. Las dos opciones se juntan más adelante.
He optado por la cresta que resulta más visual. Al fondo la cruz a la que llegaremos tras unos 15 minutos.
Mirada hacia atrás.
Los impresionantes cortados de la cara Norte, los que vemos desde Jaca.
Y la Cruz con mañana neblinosa.
Pero que no nos impedirá recorrer el horizonte. En la foto la punta Oeste de Peña Oroel y más allá la montaña de San Juan de la Peña.
Jaca en la entrada del Valle del Aragón.
Collarada con zoom.
Macizo de Monte Perdido perdiéndose entre la bruma.
Macizo de Vignemale.
El caserío de Barós que también propone una ruta a la Cruz pero algo más larga.
El Palacio de Hielo de Jaca desde la Cruz de Oroel. Zoom a tope.
Y la Ciudadela.
La Pardina de Larbesa.
Y la cruz desde la zona de la Punta Oeste.
Con el sol de espalda, la visión es más clara. Bisaurín y Aspe.
Cruz y abismos.
Collarada.
Bisaurín con su pala de ascenso a tope de nieve.
Pano desde la cima.
Regreso tras un compañero que había alcanzado la cumbre. Misma ruta, mismas huellas.
Un grupo terminando su ascenso por la ruta ordinaria. Se aprecia la huella que me lleva por la cresta.
Ya en el bosque, nuevas luces y colores.
Para alcanzar el aparcamiento ya repleto de coches. Si tenéis ocasión, no dejéis de ascender con nieve a Peña Oroel. Ruta fácil, sin complicaciones pero con premio.
No repito los datos de ascensión de esta cumbre tan visitada y que he publicado en otras ocasiones.
Sólo recordar que desde el aparcamiento del Parador de Oroel tendremos unos 600 metros de desnivel y que en 1h.15m. a 1h.30m. alcanzaremos la cruz.
Día magnífico tras nevadas y ruta por la tradicional, fácil y conocida senda a la Cruz.
Peña Oroel desde la carretera de acceso al aparcamiento.
En el aparcamiento del Parador. Día soleado aunque fresco.
Podemos acercarnos a la zona trasera del mismo y fotografiar el amanecer pirenaico. La zona del Aspe.
La de Collarada.
Bien pertrechados vamos hacia la cruz. Dejamos a nuestra izquierda la zona de juegos.
Y tras cruzar la carretera de acceso, nos encaminamos por el conocido sendero de Oroel.
Pisadas del día anterior, pero nieve en todo el recorrido.
Agradable tránsito por conocidas revueltas e imaginando el panorama desde la cumbre.
Ultimo tramo tras la curva 33 que nos llevará al collado de las neveras.
Bisaurín entre las ramas.
Me acerco a visitar los pozos de nieve que quedan a la izquierda del sendero y que extrañamente no tenían huellas de paso.
Unas decenas de metros más y alcanzo el collado con su poste señalizador. Me cruzo con un colega que ya viene en descenso.
La llegada al collado tras una hora de ascensión por el bosque, nos abre el panorama a todo el Pirineo. Vale la pena detenerse.
Podemos elegir ahora entre la ruta ordinaria por los llanos de la izquierda o por la cresta de la derecha. Las dos opciones se juntan más adelante.
He optado por la cresta que resulta más visual. Al fondo la cruz a la que llegaremos tras unos 15 minutos.
Mirada hacia atrás.
Los impresionantes cortados de la cara Norte, los que vemos desde Jaca.
Y la Cruz con mañana neblinosa.
Pero que no nos impedirá recorrer el horizonte. En la foto la punta Oeste de Peña Oroel y más allá la montaña de San Juan de la Peña.
Jaca en la entrada del Valle del Aragón.
Collarada con zoom.
Macizo de Monte Perdido perdiéndose entre la bruma.
Macizo de Vignemale.
El caserío de Barós que también propone una ruta a la Cruz pero algo más larga.
El Palacio de Hielo de Jaca desde la Cruz de Oroel. Zoom a tope.
Y la Ciudadela.
La Pardina de Larbesa.
Y la cruz desde la zona de la Punta Oeste.
Con el sol de espalda, la visión es más clara. Bisaurín y Aspe.
Cruz y abismos.
Collarada.
Bisaurín con su pala de ascenso a tope de nieve.
Pano desde la cima.
Regreso tras un compañero que había alcanzado la cumbre. Misma ruta, mismas huellas.
Un grupo terminando su ascenso por la ruta ordinaria. Se aprecia la huella que me lleva por la cresta.
Ya en el bosque, nuevas luces y colores.
Para alcanzar el aparcamiento ya repleto de coches. Si tenéis ocasión, no dejéis de ascender con nieve a Peña Oroel. Ruta fácil, sin complicaciones pero con premio.
viernes, 8 de febrero de 2019
Panorámica 224: Desde Oroel
Siempre resulta agradable ascender a la Peña Oroel tras una nevada y especialmente si hay ausencia de nubes en la divisoria.
Encontrándose los picos algo alejados, es interesante llevar unos prismáticos para apreciar mejor los detalles.
Encontrándose los picos algo alejados, es interesante llevar unos prismáticos para apreciar mejor los detalles.
lunes, 4 de febrero de 2019
Pico de la Leta (2.124 m.)
Fecha: 12 de Diciembre de 2.018
Ruta: Aparcamiento de la Ermita de Iguacel en el Valle de la Garcipollera (1.200 m.)- Cuello del Romanón Pelao (1.880 m.)- Pico de la Leta (2.124 m.). Regreso por la misma ruta.
Accesos: Desde Jaca tomamos dirección a Castiello de Jaca y al llegar al mismo, tomamos desvío a la derecha hacia Iguacel. Carretera estrecha pero asfaltada hasta las proximidades de Villanovilla, donde una pista ahora de tierra continúa valle arriba. Tomaremos con calma este tramo pues encontraremos baches. Seguiremos la pista hasta el final, aparcamiento de Iguacel.
Horarios: 00:00 h. Salida desde el Aparcamiento de la Ermita de Iguacel
01:10 h. La pista sale del bosque.
01:40 h. Falso collado de Romanón Pelao
02:15 h. Cima del Pico de la Leta o Lera. Parada.
02:35 h. Inicio del descenso.
03:05 h. Collado del Romanón Pelao.
04:00 h. Llegada al aparcamiento.
Desniveles: Acumulados 950 metros en ascenso y los mismos en descenso.
Dificultad: Fácil recorrido gran parte por pista.
Foto con el Pico de La Leta o Lera, según mapas visto desde el Pico La Espata.
Ruta en amarillo.
Llegamos al aparcamiento de Iguacel después de recorrer los últimos tramos de la pista que es algo bacheada. Si la recorremos en las horas en las que la noche comienza a marchar y las primeras luces del día nos permiten dejar las frontales, es muy probable que veamos grupos de ciervos en la zona.
Retrocedemos unos metros y junto a la barrera tomamos una trocha o pista con pendiente.
La Iglesia de Santa María de Iguacel queda entre el arbolado. Recomendable visitarla a la vuelta.
Seguiremos la pista sin dificultad aunque algo monótona.
Nos vamos elevando y vemos el Valle de la Garcipollera con su importante arbolado. Lejos, aunque no mucho, la Peña Oroel.
Numerosas lazadas de la pista nos llevan a un tramo final previo a la salida del bosque que es especialmente bello.
De improviso, la pista sale del bosque a zonas de prado y traza un enorme curvón de izquierda a derecha.
Podemos acortar la curva tirando de frente, aunque no pasa nada si mantenemos nuestro rumbo por la pista.
Hoy he optado por el alcorce que pasa próximo a unas ruinas de caseta de pastores.
Y de inmediato enlazo con la pista que con dirección Este lleva al conocido como Collado de Romanón Pelao (círculo amarillo).
Cuando llegamos al mismo, comprobamos que más que collado, es un paso en el que la Pista deja el Valle de la Garcipollera y pasa al de Acumuer. Cambio de aguas. Por la Garcipollera las aguas van al Río Aragón y por el de Acumuer al Río Gállego. La marcha por bosque y con pocas referencias, cambia y podemos divisar las laderas Sur de la Sierra de la Partacua y más.
Aquí la pista toma descenso hacia las laderas de Acumuer. Nosotros seguiremos hacia el Norte por el cordal que hace de separación de las dos cuencas.
Las vistas a partir de aquí son magníficas, a pesar de que el día es algo brumoso.
Seguiremos sin pérdida el cordal con tramos más o menos pendientes y con pocas trazas de senda, pero no hay pérdida.
Las vistas hacia el Valle de Acumuer son llamativas.
Y buscando en la lejanía hasta el Macizo de Cotiella en el Sobrarbe.
Una vista atrás del cordal que vamos siguiendo. Se aprecian unos postes de una antigua alambrada metálica que traza la divisoria de valles.
Con paciencia vamos superando metros, que no son muchos los que faltan para alcanzar la cima.
De nuevo la vista se me va hacia el Este.
Este día con la poca nieve que ha caído en Diciembre, sólo piso unos pequeños tramos blancos.
A pesar de lo sencillo que es ascender a este pico, ofrece bonitas imágenes de la cordillera. Todo cuenta.
Hemos pasado junto a un aprisco abandonado en su día y vemos alguna nube que amenaza con tomar la montaña.
La cima cercana señalada con un poste de madera. Al fondo Collarada.
Nos ofrece unas bonitas panorámicas en especial hacia el Este.
Collarada.
Abajo el Valle de Acumuer por donde podemos acceder al Ibón de Bucuesa. (larga ruta).
Con zoom.
El largo Valle de Acumuer.
La loma de ascenso. La huella es la mía. Monte solitario.
Muy abajo la Iglesia de Santa María de Iguacel, con zoom.
Monte Perdido en esas fechas de Diciembre.
Y el Cotiella, gran montaña y macizo que queda algo olvidado.
Sabiñánigo con sus toberas.
Desde La Leta podemos continuar una circular pasando por los Bacunes Norte y Sur para descender de nuevo a la Iglesia de Iguacel. Hoy no será el caso.
Así que inicio el descenso desandando mis propios pasos.
Dejo atrás el pico.
Cuando las nubes comienzan a tomar la montaña.
Las referencias son claras, así que no hay duda en el descenso.
Un poco más abajo las nubes se disipan y retomo la pista que en largo descenso me llevará al punto final del recorrido.
Aunque por el camino me cruzo con un autóctono. Un poco mosqueado prefiere apartarse de la pista.
Poco a poco desandamos el camino que nos lleva al aparcamiento. Como la ruta no es larga ni dificultosa, os recomiendo la visita a la Iglesia de Iguacel. Encontrareis además una zona de merendero con mesas para hacer más agradable este final de recorrido y si corresponde el almuerzo.
Ruta: Aparcamiento de la Ermita de Iguacel en el Valle de la Garcipollera (1.200 m.)- Cuello del Romanón Pelao (1.880 m.)- Pico de la Leta (2.124 m.). Regreso por la misma ruta.
Accesos: Desde Jaca tomamos dirección a Castiello de Jaca y al llegar al mismo, tomamos desvío a la derecha hacia Iguacel. Carretera estrecha pero asfaltada hasta las proximidades de Villanovilla, donde una pista ahora de tierra continúa valle arriba. Tomaremos con calma este tramo pues encontraremos baches. Seguiremos la pista hasta el final, aparcamiento de Iguacel.
Horarios: 00:00 h. Salida desde el Aparcamiento de la Ermita de Iguacel
01:10 h. La pista sale del bosque.
01:40 h. Falso collado de Romanón Pelao
02:15 h. Cima del Pico de la Leta o Lera. Parada.
02:35 h. Inicio del descenso.
03:05 h. Collado del Romanón Pelao.
04:00 h. Llegada al aparcamiento.
Desniveles: Acumulados 950 metros en ascenso y los mismos en descenso.
Dificultad: Fácil recorrido gran parte por pista.
Foto con el Pico de La Leta o Lera, según mapas visto desde el Pico La Espata.
Ruta en amarillo.
Llegamos al aparcamiento de Iguacel después de recorrer los últimos tramos de la pista que es algo bacheada. Si la recorremos en las horas en las que la noche comienza a marchar y las primeras luces del día nos permiten dejar las frontales, es muy probable que veamos grupos de ciervos en la zona.
Retrocedemos unos metros y junto a la barrera tomamos una trocha o pista con pendiente.
La Iglesia de Santa María de Iguacel queda entre el arbolado. Recomendable visitarla a la vuelta.
Seguiremos la pista sin dificultad aunque algo monótona.
Nos vamos elevando y vemos el Valle de la Garcipollera con su importante arbolado. Lejos, aunque no mucho, la Peña Oroel.
Numerosas lazadas de la pista nos llevan a un tramo final previo a la salida del bosque que es especialmente bello.
De improviso, la pista sale del bosque a zonas de prado y traza un enorme curvón de izquierda a derecha.
Podemos acortar la curva tirando de frente, aunque no pasa nada si mantenemos nuestro rumbo por la pista.
Hoy he optado por el alcorce que pasa próximo a unas ruinas de caseta de pastores.
Y de inmediato enlazo con la pista que con dirección Este lleva al conocido como Collado de Romanón Pelao (círculo amarillo).
Cuando llegamos al mismo, comprobamos que más que collado, es un paso en el que la Pista deja el Valle de la Garcipollera y pasa al de Acumuer. Cambio de aguas. Por la Garcipollera las aguas van al Río Aragón y por el de Acumuer al Río Gállego. La marcha por bosque y con pocas referencias, cambia y podemos divisar las laderas Sur de la Sierra de la Partacua y más.
Aquí la pista toma descenso hacia las laderas de Acumuer. Nosotros seguiremos hacia el Norte por el cordal que hace de separación de las dos cuencas.
Las vistas a partir de aquí son magníficas, a pesar de que el día es algo brumoso.
Seguiremos sin pérdida el cordal con tramos más o menos pendientes y con pocas trazas de senda, pero no hay pérdida.
Las vistas hacia el Valle de Acumuer son llamativas.
Y buscando en la lejanía hasta el Macizo de Cotiella en el Sobrarbe.
Una vista atrás del cordal que vamos siguiendo. Se aprecian unos postes de una antigua alambrada metálica que traza la divisoria de valles.
Con paciencia vamos superando metros, que no son muchos los que faltan para alcanzar la cima.
De nuevo la vista se me va hacia el Este.
Este día con la poca nieve que ha caído en Diciembre, sólo piso unos pequeños tramos blancos.
A pesar de lo sencillo que es ascender a este pico, ofrece bonitas imágenes de la cordillera. Todo cuenta.
Hemos pasado junto a un aprisco abandonado en su día y vemos alguna nube que amenaza con tomar la montaña.
La cima cercana señalada con un poste de madera. Al fondo Collarada.
Nos ofrece unas bonitas panorámicas en especial hacia el Este.
Collarada.
Abajo el Valle de Acumuer por donde podemos acceder al Ibón de Bucuesa. (larga ruta).
Con zoom.
El largo Valle de Acumuer.
La loma de ascenso. La huella es la mía. Monte solitario.
Muy abajo la Iglesia de Santa María de Iguacel, con zoom.
Monte Perdido en esas fechas de Diciembre.
Y el Cotiella, gran montaña y macizo que queda algo olvidado.
Sabiñánigo con sus toberas.
Desde La Leta podemos continuar una circular pasando por los Bacunes Norte y Sur para descender de nuevo a la Iglesia de Iguacel. Hoy no será el caso.
Así que inicio el descenso desandando mis propios pasos.
Dejo atrás el pico.
Cuando las nubes comienzan a tomar la montaña.
Las referencias son claras, así que no hay duda en el descenso.
Un poco más abajo las nubes se disipan y retomo la pista que en largo descenso me llevará al punto final del recorrido.
Aunque por el camino me cruzo con un autóctono. Un poco mosqueado prefiere apartarse de la pista.
Poco a poco desandamos el camino que nos lleva al aparcamiento. Como la ruta no es larga ni dificultosa, os recomiendo la visita a la Iglesia de Iguacel. Encontrareis además una zona de merendero con mesas para hacer más agradable este final de recorrido y si corresponde el almuerzo.
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